El chorizo, esa porción de colesterol folclórico, que se ha convertido en la carta de presentación gastronómica de los Santarrosanos se ha asociado al nombre de la ciudad y es tan famoso como las araucarias. El auge del chorizo en la ciudad modelo tiene raíces muy profundas: En la época de la fundación, las reses eran escasas pero, abundaban los cerdos, por ejemplo en el mes de octubre de 1858, por cada dos reses se sacrificaban 16 cerdos. Estos últimos generaban verdaderas asonadas porcinas que causaban estragos en las casas de palmicho, obligando al alcalde a reglamentar su tenencia por decreto, que en la parte resolutiva decía: "en 48 horas no habrá en la plaza y calles de esta población marranos de uno y otro sexo (sic) andando libremente... " Era tan agudo el problema que se ordenaba el sacrificio en el acto del pobre semoviente sorprendido fuera del corral. Luego, a partir de 1925, se arraigó con fuerza en nuestro medio, con la llegada del tren. Recordamos a don Marcial García, Artemo, Orfilia, Julián y muchas otras personas creadores e impulsadores de esta obra de arte culinario que hoy se explota industrialmente en empresas de renombre regional como: CHORIZADAS, CHORIPACO
(Tomado del libro Leyendas e Historias .de Santa Rosa de Cabal del Doctor Jaime Fernández Botero) |