GUAQUEROS EN LA QUEBRADA


Algo que me llamo la atención viniendo de la mina "La Pava", eran los días de lluvia, tiempos de gran oportunidad para los buscadores de esmeralda, la quebrada "El desaguadero" crece y va destapando los canalones, los cuales contienen cargas de tierra antigua, de los trabajos de explotación minera de años atrás, las cuales guardan esmeraldas atrapadas en gangas o camufladas con la tierra negra.
 

Los días de invierno son los de más expectativa para el guaquero por que la tierra (coloca a flor) florece con sus esmeraldas y cumple sueños de años, cubre necesidades, da a cada quien lo que se merece.

Me detenía en medio de la lluvia a observar los guaqueros, 20 o 30 caminando quebrada arriba y quebrada abajo, repasando la quebrada de punta a punta con la mirada al suelo, su pico y pala listos a la menor señal de color verde.

Con su mirada clavada al suelo; deambulando de un lado a otro parecían zombis, para muchos la oportunidad de esmeralda ya se las había dado la madre tierra; guacas millonarias, muchos de estos hombres llegaron a amasar grandes fortunas, las cuales fueron despilfarradas en un abrir y cerrar de ojos; trago, mujeres, juegos de azar y muchas cosas superfluas en la vida de un hombre.

Es aquí donde la esmeralda tiene su misterio, su embrujo, su hechizo o se convierte en una piedra sagrada.

Del uso que le des a esta linda gema depende el futuro tuyo y el de tu familia, por que ella es capaz de volverte "Su esclavo"; la mina es tierra agradecida con nativos y forasteros, porque aquí todo el que llega con sed de riqueza la mina le da esa oportunidad, les entrega su mas preciado fruto "La Esmeralda" para que lleven a la realidad sus sueños.
 

Pero en varios casos los hombres escogidos para poseer esta riqueza, no comprenden la forma en que deben administrar estas fortunas y terminan derrochándola, y es aquí donde la esmeralda descarga toda su furia contra el hombre afortunado convirtiéndolo en desgraciado, llevándolo a la completa miseria y esclavizándolo de por vida; tirándolo a la quebrada a volver a buscar lo que ya encontró y no supo valorar "Su Esmeralda Millonaria".


Por: JORGE ENRIQUE LONDOÑO RAMIREZ


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