Hace 20 años este era el espectáculo que nos brindaba la mina con "la danza del guaquero", completos ríos de gente, venidos de todas partes del país, en busca del embrujo verde.
Tiempos de bonanza esmeraldera, época que marco un mito en la vida minera, la esmeralda se encontraba en todas partes.
EL SINCHO, todo un símbolo de fuente de esmeraldas, uno de los cortes de mayor productividad de la zona, sus producciones mas grandes fueron extraídas en los turnos de la noche, fortunas de valores incalculables.
La explotación de esta mina se realizaba a corte abierto, con maquinas, las cargas de tierra eran arrojadas a la quebrada, en donde esperaban miles de guaqueros ansiosos de la esmeralda radiante y bella.
La esmeralda se vendía a ponchos, piedras grandes, lotes a $5'000.000, $10'000000, completas riquezas; en parte el minero no sabia a ciencia cierta cuanto valía lo que tenia en esmeralda recogida. -comenta Miguel G.; no sabíamos realmente el costo de nuestras piedras, hoy si hemos aprendido un poco a valorar nuestra riqueza, lo que vendíamos en ese tiempo a $5'000.000 o $10'000.000, colocado esos lotes tan hermosos en este tiempo, en el mercado, serian de un valor aproximado entre $3000'000.000 y $600'000.000.
Era tanta la gente esperado el tambre en la quebrada o guaqueando, que a la mayoría de palas debían recortarles el cabo para no aporrear al compañero y poder palear.
Muzo tuvo un problema de superpoblación, los forasteros llegaban y llegaban, unas 20.000 personas dispersados por todos lados buscando las preciadas esmeraldas, lo cual originó problemas de orden social y su alcaldía se vio en la obligación de dictar unos decretos tendientes a evitar la entrada de tanta gente a la mina.
Ahora Muzo se prepara para abrir las puertas al ecoturismo, su pueblo es conciente de que tiene en sus manos otra riqueza, "el turismo".
Por: JORGE ENRIQUE LONDOÑO RAMIREZ |